el proyecto

 

Esta es la historia del proyecto Anóniman, un hombre anónimo.

Hace ya seis años construí una valla en la ladera de una montaña y empecé a escribir en ella mensajes que leerían los 50.000 conductores que pasan por allí diariamente. Desde entonces he subido a esa ladera más de 300 veces a cambiarlo, siempre de noche, sin que nadie me viera. Me interesa el hecho anónimo porque creo que, si no hay una firma detrás, el mensaje puede ser de cualquiera y eso contribuye a que cada persona, al interiorizarlo, pueda sentirlo como un pensamiento propio e interpretarlo según sea su vida.

El amanecer de las ciudades.

Autovías llenas de vehículos. Las ciudades despiertan. Somos miles de personas viajando en nuestra mente a primera hora. Pues bien, un buen día, todas estas mentes nos encontramos en el paisaje cotidiano algo nuevo: hay una frase enorme escrita en plata en la ladera de una montaña. Dice: E R E S L I B R E. Yo, que soy también uno de esos miles que voy por la carretera, llego a pensar que este mensaje parece que está escrito para mí… La idea entra y empieza a propagarse a toda velocidad en mi cabeza; por un momento el resto de pensamientos desaparece. Sí, es verdad, soy libre,… y responsable de lo que hago con mi vida. Siento que una emoción se libera. Sigo conduciendo, pero con otra mirada, con otro punto; dejo de sufrir la autopista y sigo flotando en mí mismo. Todos esos miles estamos experimentado el recuerdo de algo esencial que rara vez pensamos. Una semana después, la frase cambia y, una semana más tarde, vuelve a cambiar. Esa montaña me está hablandoooo!!!

¿Por qué?

La respuesta perfecta podría ser ¿por qué no? Se trata de Intervenir en el espacio. Transmitir ideas en entornos naturales. Convertir el mundo en lienzo. Decidí experimentar el fenómeno anónimo y me encontré con su tremendo poder para comunicar. Si una idea no es de nadie, pasa a pertenecer a un inconsciente colectivo que se mueve y se agita continuamente. Como creador me he expresado a la largo o corto de mi vida en distintos campos y con distintas materias y siempre me he preguntado cuál era el sentido de la creación artística. Por qué narices ese empeño obsesivo en generar objetos, en proponer ideas. Por fin creo que es… la necesidad de provocar emociones en otra persona, una sed de compartir la experiencia que es vivir. Pues bien, más sencilla no podía ser la cosa. Olvidémonos de la materia física, de la forma, del volumen y del color. Emitamos solo una idea. Una idea que te coloque en el lado positivo de la vida y que ayude a propagar el optimismo.

El cartel físico

El formato del mensaje era muy importante. No debería parecerse a un soporte publicitario; debía ser algo nuevo. La tipografía debía ser clara para que se leyera fácil y rápidamente. Un segundo debería bastar para leerlo sin distraerte. Una estructura metálica mimetizada en un entorno natural conseguiría dejar las letras de metal prácticamente en el aire.

El lugar


El cartel de la autopista del norte, Km 32. Tenerife . Islas Canarias